Vegetales: 7 veces más caros

La diferencia promedio entre el precio que pagó el consumidor en góndola superó en siete veces a lo que recibió el productor en el campo en diciembre de 2015, según el Índice de Precios en Origen y Destino realizado sobre 20 mercancías de origen vegetal, elaborado por la CAME.

Aunque se registró una mejora del 3,4% en dicha diferencia, por la reducción de la brecha en algunos productos, existen grandes diferencias, como en el caso de la pera, en la que el precio en la góndola se encontraba 19,6 veces ($1 por kilo al productor; $19,6 kilo al consumidor) por encima de lo recibido por el productor.

De esta manera, la siguen la acelga, con una diferencia 15,6 veces ($2,4 por kilo al productor; $38,9 por kilo al consumidor); el arroz, con 13,4 ($1,8 por kilo al productor; $24,5 por kilo al consumidor ); y la manzana roja, con 13,1 ($1,5 por kilo al productor; $19,6 por kilo al consumidor).

Por otro lado, los productos que presentan una brecha menor son el aceite de oliva, con una diferencia de 3,4 veces ($45 por kilo al productor; $151,8 por kilo al consumidor); el limón, con 3,11 ($6 por kilo al productor; $18,7 por kilo al consumidor); y el brócoli, con 2,9 ($10 por kilo al productor; $29,4 por kilo al consumidor).

Así, se produjo una reducción en la brecha de 11 productos entre el precio de origen y el de destino, y un aumento en 9. Por tal razón, el IPOD vegetal se contrajo en 0,25 puntos frente al mes anterior, y 1,32 puntos respecto a octubre.

Por último, el índice diseñado por el Área de Economías Regionales de la entidad empresaria, se encuentra muy por encima de los registrados en base al IPOD animal (que contempla huevos, carne de pollo, de vaca y leche), el cual se encuentra en 3,76 puntos, y da por sentado que la principales distorsiones en la cadena de valor agropecuaria se da en los productos de origen vegetal.

 

Por qué se paga el triple de lo que cobra el productor

La CRA analizó 17 productos para explicar que los productores no son culpables de la inflación. Por qué aumentan los precios. Galería de imágenes.

A 12 pesos el kilo de tomates en los supermercados, la diferencia con el precio que cobró el horticultor en agosto por ese mismo kilo es 329 por ciento menor ($2,80). En el caso de la miel, el apicultor cobra $8,30 por kilo que los consumidores comprarán a $32,50, con una brecha de 300%. Un ejemplo más (aunque un poco más complicado): el valor que percibe el productor de maíz que vende su cosecha con destino a la fabricación de polenta es de 1.060 % (cobraría un proporcional de 75 centavos por kilo que pasa por un proceso de molienda seca y se compra en los comercios $14,5 por kilo).

Los números los hizo Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) en un nuevo capítulo del trabajo denominado “De la tierra a la mesa” en el que buscan demostrar que los productores agropecuarios no son formadores de precio ni tienen incidencia en la inflación, con el objetivo de reclamar al gobierno que deje de poner controles sobre la producción primaria.

El trabajo destaca que el productor “no es responsable de la inflación”, que junto con el consumidor “son los eslabones más débiles de la cadena” y que el precio de la materia prima incide -en promedio entre los 17 casos analizados- en solo 12-15 por ciento sobre el precio final del producto. “Esto prueba que mucho de lo que se dice no es real. Con las intervenciones que comenzaron entre 2003 y 2004 en actividades vinculadas a la agricultura y a las economías regionales no están cuidando la mesa de los argentinos”, acusó el presidente de CRA, Rubén Ferrero.

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